HTML LANG="Spanish"> Espejismo: Che gil, poné la pava!

Wednesday, May 31, 2006

Che gil, poné la pava!

Cualquier persona que alguna vez haya sido cebador de mate (y no simplemente cebado) sabe que este ritual es más que poner yerba y agua en un recipiente (el mate), meterle una bombilla y chupar.

Es mucho más que eso. Es el portal a una buena conversación (¿quien se ha peleado alguna vez tomando mate?). Y en cualquier cebador de mate han surgido alguna vez los interrogantes: ¿como hacer para que no se lave? ¿Es más rico amargo o con azúcar? ¿Cuanta yerba hay que poner?, etc.

Este post se propone recordar un poco este ritual tan argentino y uruguayo, y de paso responder algunos de esos interrogantes que nos aquejan a todos a la hora en que un ser querido nos pide cebarle un par de "amarguitos" (o no tan amarguitos) para pasar la tarde (pedido que nos llegará a todos algún día):

  1. Primero: poner la pava. Este paso parece sencillo, pero no lo es tanto. Simplemente llenamos la pava de agua y la ponemos a calentar, pero debemos cuidar que no hierva y que no se caliente demasiado o de otra manera el mate se lavará más rápido. Tampoco tiene que estar tibio, porque podría ocasionar problemas de digestión del cebado (cagadera).

  1. Segundo: preparar el mate. Cabe aclarar que además de la yerba y la opcional azúcar, hay muchos cebadores que eligen agregarle algo para adrle otro sabor, como ser cáscara de naranja, café, menta, etc. Por mi parte la cáscara de naranja no me gusta nada, pero en cambio me encanta el café y más en un mate. Así que este paso lo voy a explicar para cebar mates con café y azúcar. Primero, llenamos el mate (hasta sus 2/3 partes) con la yerba. Después pasaremos a envolver la boca del mate con una servilleta de papel y agitarlo, hasta que la servilleta quede considerablemente impregnada del polvillo de la yerba, que es desgradable a la hora de tomar el mate. Después le colocaremos la bombilla, y donde ésta se hunde en la yerba agregaremos el azúcar (1 cucharadita, para empezar) y el café (media cucharadita).

  1. Tercero: agregarle el agua. El agua (suponiendo que ya ha alvanzado su temperatura ideal, no muy caliente pero tampoco tibia) la podemos dejar en la pava o ponerla en un termo, según nos sea más cómodo. A continuación procederemos a volcarla en el mate, en el punto donde echamos el azúcar y el café, preferiblemente que caiga sobre la bombilla, para evitar que se lave. Esperamos a que la yerba absorba el agua (aprox. un minuto, para que de paso repose y tome bien el gusto), y después agregamos más agua, siempre sobre la bombilla, y tomamos el primer mate, que siempre es para el cebador, porque es el que hace todo el trabajo sucio y por lo tanto le corresponde correr el riesgo de probar el primero. Lo que el cebado no sabe es que, si dejamos reposar el agua un minuto, como ya dije, no habrá peligro de encontrar frío el primero, como siempre pasa. Así que no sufriremos nada. Nota: si hay dos cebados, y a uno no le gusta con azúcar y al otro sí, lo ideal es ponerle azúcar solamente al que le gusta y al otro dejarlo amargo. Igual va a seguir teniendo el gusto, pero algo es algo. (A mi me da lo mismo con o sin azúcar).

  1. Cuarto: acompañarlo con algo. Lo ideal sería con galletitas (según mi gusto, eso va en cada uno). Yo prefiero las de grasa, esas que comés tres y te repugnan, y la única forma de comerlas es tomando algo, como ser café, mate, etc. Así matás dos pájaros de un tiro: terminás el paquete de masitas que sabés que de otra manera no vas a terminar nunca, y acompañás con algo el mate.

  1. Cinco: las reglas. Porque hasta con el mate hay un protocolo a seguir, un protocolo que cualquier argentino que guste de tomarlo lleva incorporado en su inconsciente sin saberlo. Aquí vamos a recordar algunas reglas, pero como dije recién, seguramente usted ya las sabrá sin necesidad de pensarlo:
  • El cebador debe seguir un orden de derecha a izquierda, según su campo visual, como estén ubicados los cebados, aunque no estén todos sentados a una mesa.
  • Nunca cebar dos mates seguidos al mismo. Es una falta de respeto al que le sigue en orden.
  • Si un cebado no quiere más, debe decirlo antes de que le toque su turno. Sinó no vale, y se lo tiene que tomar igual.
  • Nunca apurar al cebado, salvo que use el mate de micrófono.
  • Nunca tomar el mate mientras se tiene galletita en la boca. Es un asco para el que viene después. Por lo menos, si lo vas a hacer, que no te vea nadie.
  • Un mate no se le niega a nadie. Si vamos a cebar, se le ofrece a todas y cada una de las personas de la habitación, aunque ya sepamos de antemano que van a decir que no.

Y bueno, creo que eso es todo. Si querés, seguí estos consejos; sinó seguí cebando como te haga más feliz. Pero ahora, hagas lo que hagas, cada vez que estés tomando o cebando mate, te vas a acordar de mí. JA!!

2 Comments:

At 5:36 PM, Blogger il Principe opina que...

Y si no hay yerba...que hacemos? ;)

Muy bueno tu blog, lo descubri hace un ratito por tu comentario en fabio.com.ar sobre los mundiales.
Posta que si, esto de ser patriota cada 4 años me rompe las pelotas....
Saludos y exitos con el blog!

 
At 4:09 AM, Blogger Maca opina que...

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